¿De dónde vienen nuestros gatos?

El gato doméstico está presente en aproximadamente un 19% de las casas españolas, y en el 33% de las europeas. Pero ¿desde cuándo está el gato en nuestras viviendas?

Muchas personas asocian los gatos con el Antiguo Egipto, ya que allí eran considerados dioses y se les dedicaban numerosas obras de arte. Se ha creído durante muchos años que fueron ellos los primeros en domesticar el gato, hasta que en 2004 se descubrió en Chipre una tumba de 9500 años de antigüedad en el que hay un gato enterrado con un humano. Esto demostró que los gatos llevan viviendo con nosotros desde miles de años antes de que existiera Egipto.

En el 2007 se descubrió que todos los gatos domésticos descienden de la misma subespecie: el gato salvaje del cercano oriente (Felis silvestris lybica), un felino pequeño de color arena, con un ligero patrón atigrado. De esta subespecie existen cinco ramas que se diferencian por el ADN mitocondrial* y que proceden de regiones distintas, lo que ha permitido saber de dónde vinieron nuestros gatos.

Los primeros gatos proceden de, al menos, hace 9.000 años entre el Mar Negro y el Mediterráneo. Los investigadores creen que hace 10.000 años los felinos salvajes de la región se introdujeron lentamente en los pueblos de agricultores para cazar roedores, se quedaron y acabaron por domesticarse a sí mismos.

Hace 6.500 años estos gatos se empezaron a encontrar en el sureste de Europa, quizá debido a las migraciones de granjeros. Después se expandieron al resto de Europa, África y Asia.

Sin embargo, en un nuevo giro de los acontecimientos, se ha descubierto que, aunque hayan sido domesticados fuera de Egipto, fue allí donde se convirtieron en bolitas de pelo adorables. Puede que incluso se hayan domesticado dos veces.

El estudio se basa en seis gatos encontrados en un cementerio junto al Nilo en el sur de Egipto, que parecen haber sido cuidados por personas hace 6.000 años. Si bien es cierto que son más modernos que los gatos chipriotas, el hallazgo vuelve a meter a Egipto en el mapa y abre la posibilidad de que haya habido dos domesticaciones. Se sabe que eso ha sucedido en otros animales, como perros y cerdos, aunque este caso es diferente, porque muchos animales y plantas de Egipto proceden originalmente de Turquía.

Los gatos procedentes de Egipto fueron enormemente populares: en el siglo V se encuentran en Europa y el Mediterráneo, y a finales del siglo X ya superan ampliamente en número a los turcos incluso en Turquía Occidental.

Los investigadores opinan que esa popularidad del gato egipcio puede deberse a selección artificial: especulan que al criar gatos quizá escogieran a aquellos que fueran más sociables y menos territoriales, acelerando así el proceso de domesticación.

El arte egipcio muestra esta transformación: al principio se representaba al gato como un cazador de roedores, más tarde cazando pájaros con humanos mientras llevan collares y, alrededor del 1.500 a.C., sentados debajo de sillas a la hora de cenar.

Las dos ramas se mezclaron en Europa y otras partes, de forma que en la actualidad los gatos no proceden sólo de Turquía o de Egipto, sino de ambos.

El estudio también habla de los dibujos del pelaje de estos animales. A diferencia de los perros y los caballos, los humanos no comenzaron a seleccionar el pelaje hasta muy tarde en el proceso de domesticación (siglo XIV). Esto muestra que las personas estaban más interesadas en cómo se comportaban que en su aspecto: parece que lo único que querían los criadores de gatos antiguos era que se les diera mejor vivir con gente.

 

* El ADN mitocondrial sólo procede de las hembras, de forma que se puede usar para trazar herencias de forma mucho más precisa que el resto, que procede la mitad de las hembras y la otra mitad de los machos.

 

Fuente: http://www.sciencemag.org/news/2017/06/ancient-egyptians-may-have-given-cats-personality-conquer-world

Instrumentos de diagnóstico médico para el Tercer Mundo

En zonas subdesarrolladas en que la electricidad no siempre está disponible y los instrumentos de laboratorio tienen precios prohibitivos es necesario buscar soluciones baratas y no eléctricas. A eso se dedica el grupo de Manu Prakash en  la Universidad de Stanford, que hasta ahora ha publicado diseños para un microscopio, un laboratorio de análisis de fluidos y una centrifugadora que cumplen estos requisitos.

El primero de ellos, Foldscope (2014), consiste en un microscopio que se construye a partir de una cartulina, un juego de lentes y un led que ilumina la muestra, alimentado por una pila de reloj. Con este instrumento se puede amplificar la imagen entre 100 y 2000 veces, lo que da suficientes aumentos para detectar diversos parásitos, entre los que se encuentran E.coli  y los causantes de la malaria y la enfermedad de Chagas. También puede adaptarse mediante imanes para tomar fotos con un smartphone. Su coste está por debajo de un dólar (estadounidense) por unidad.

Ese mismo año propusieron un instrumento para llevar a cabo análisis en fluidos basado en una cajita de música modificada. Con una tarjeta microperforada se puede programar el experimento, que se hará depositando gota a gota del reactivo deseado en la cámara con la muestra. El prototipo constaba de cinco canales de fluidos y se puede usar para comprobar la calidad del agua in situ en zonas sin laboratorios próximos. Se espera que este instrumento, del que no se detalla su coste, sea mejorado en el futuro para abarcar un rango mayor de análisis, deje de ser un prototipo y se pueda emplear en países en vías de desarrollo.

Y, por último, a principios de este año, han publicado una centrifugadora hecha de papel, hilo de pescar y madera que no necesita ninguna infraestructura. El centrifugado es una técnica de laboratorio que consiste en girar muy rápido una muestra y sirve para separar fluidos con diferentes densidades. En el caso que nos ocupa, uno de los más interesantes es la sangre. Al hacer análisis de sangre es necesario centrifugarla para separar el plasma del resto. En el artículo, publicado en Nature Biomedical Engineering, describen cómo su prototipo de 20 centavos puede hacer lo mismo que una centrifugadora comercial de unos 700 dólares en el mismo tiempo o inferior, siendo impulsada sólo por un humano. Su funcionamiento está basado en un juguete infantil en que una pieza central con dos agujeros gira muy rápido al tirar de los extremos de dos cuerdas que atraviesan sendos agujeros.

Todos estos avances ayudarán a realizar pruebas diagnósticas en lugares subdesarrollados, y servirán también para acercar la ciencia a los colegios y otras instituciones de enseñanza.

Para despedirnos os dejamos un vídeo explicando el segundo invento y, para los muy entusiastas, los enlaces a los artículos científicos de origen, todo ello en inglés.

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0098781 (Microscopio)

https://arxiv.org/abs/1408.4874 (Análisis de fluidos)

http://www.nature.com/articles/s41551-016-0009 (Centrifugadora)

Un cordial saludo,

Guillermo Herráiz

El Movimiento de los Girasoles

Durante mucho tiempo se ha observado que hay algunas plantas que giran sus flores durante el día siguiendo el movimiento del sol. Unas de estas plantas son los girasoles. Recientemente se ha conseguido describir el mecanismo que está detrás del movimiento y también las razones por las que esto ocurre.

El movimiento de los girasoles es marcado por el ciclo de día y noche. De esta forma las flores apuntan al este por las mañanas, siguen al sol en su camino hacia el oeste y, durante la noche deshacen el camino para encontrarse mirando al sol a la mañana siguiente.

Este movimiento es realizado por unas células motoras que se encuentran justo debajo de las flores, pulvinus, que se pueden expandir y contraer. El cambio de tamaño en las células es regulado por un sistema que varía la cantidad de agua que hay dentro de la célula.

Se realizaron diversos experimentos hasta conseguir las respuestas buscadas. Con uno de los primeros se descubrió que las flores no respondían a la luz en general, sino particularmente a la luz azul. Este conocimiento se adquirió cuando un grupo de girasoles fue tapado por una cubierta que era transparente al rojo y opaca al azul observándose de esta forma que el girasol no se movía con la salida del sol. En cambio, cuando la cubierta colocada encima de la flor era opaca al rojo y transparente al azul, se observó que la flor se movía de forma normal.

La siguiente pregunta a contestar era sobre por qué giraban. Durante la noche se observa que las flores giran en sentido contrario a como lo hacen durante el día. Además, este movimiento se va frenando con la maduración de la flor que, finalmente, se queda mirando hacia el este.

Estas observaciones parecían estar apuntando a algún tipo de reloj interno de la planta y, posiblemente, este podía estar combinado con factores ambientales. El seguimiento del sol por parte de las flores les proporciona a estas una mayor cantidad de luz para su desarrollo, pero no explica el camino contrario.

Para responder a las preguntas se hicieron varios experimentos. Uno de los grupos de girasoles tuvo sus flores entablilladas para conseguir que no se movieran. A otro grupo lo giraban al anochecer hacia el este, otro grupo tuvo que soportar una intensa luz azul durante las 24 horas del día que simulaba el sol y, finalmente, el último grupo estuvo sometido a unos ciclos diarios de 30 horas en vez de 24.

Lo que se observó fue que el grupo que había sido girado artificialmente, por las mañanas, se encontraba de espaldas al sol. Esto significa que durante la noche han girado. También se vio que los girasoles que seguían al sol presentaban un mayor crecimiento, hasta un 10% más de masa que los que estaban manipulados para no seguir el sol. También sus hojas tenían un tamaño mayor. Los girasoles expuestos a la luz azul se siguieron moviendo durante varios días de este a oeste. Sin embargo, los que estaban sometidos a un ciclo diario de 30 horas acabaron teniendo un giro errático.

Todas las observaciones apuntan a que el sol no es el único factor que hace que las plantas giren. El resultado, publicado en Science, apunta a un crecimiento diferente del tallo dependiendo de si es de día o de noche como el motivo clave para el movimiento. Los autores del estudio exponen que, durante el día, el lado del tallo que está a la sombra crece más que el que está al sol provocando así que la planta se incline hacia el sol.

Se estipula que estos procesos están controlados por una ruta de señalización hormonal, en la que también participa el reloj interno que marca el paso de los días y las noches sin necesidad de sentir el sol, llamado ritmo circadiano.

Aunque se ha planteado hacer estudios posteriores, de momento todo apunta a que el lado oeste de los tallos crece controlado por el reloj circadiano, mientras que el lado este crece controlado por los fotorreceptores. Entre los dos mecanismos provocan el movimiento de flexión atrás-adelante.

Esto también explicaría por qué las flores dejan de girar cuando han madurado. Si el tallo deja de crecer, también desaparece el mecanismo que hace que la flor se doble.

Finalmente quedaba por contestar la pregunta de por qué los girasoles maduros se quedaban mirando al este y no a alguna otra dirección.

Para obtener una respuesta, los investigadores giraron hacia el oeste un grupo de girasoles maduros. Estos fueron observados con una cámara de infrarrojos observándose que presentaban una temperatura menor que los girasoles que se paraban mirando al este. Este fenómeno los hacía menos atractivos para las abejas, que son los polinizadores de los girasoles. Cuando las flores frías fueron calentadas artificialmente, se observó que las abejas se empezaron a interesar por ellas.

Con estas observaciones se planteó una hipótesis sobre por qué los polinizadores prefieren flores más calentadas por el sol. Las abejas, una vez posadas sobre una flor, bajan su temperatura corporal al nivel del ambiente. Sin embargo, para echar a volar de nuevo, necesitan que los músculos de sus alas estén a una temperatura de más de 30º. Aunque podrían temblar para entrar en calor, eso exige más energía y, para ellas, sería mucho más fácil simplemente posarse en una flor más cálida.

 

Espero que os haya gustado este artículo y, si queréis saber más sobre el tema aquí están las fuentes:

 

http://science.sciencemag.org/content/353/6299/587

 

http://elpais.com/elpais/2016/08/05/ciencia/1470364186_925953.html?utm_source=Materia+%7C+Noticias&utm_campaign=901e44cccb-RSS_EMAIL_CAMPAIGN&utm_medium=email&utm_term=0_fa9f704361-901e44cccb-23579169#?ref=rss&format=simple&link=link

 

Un saludo,

 

Marina P.