El veto a la ciencia en RRSS – Editorial –

Desde Proyecto AN pretendemos abarcar muchos frentes, algunos tratados desde un prisma objetivo, empírico, reflexivo y otros, como el que se nos presenta en esta entrada más subjetivo que invite a la crítica y la reflexión.

Una de las patas del trípode que sostiene esta empresa basa su campo de actuación en la comunicación y desde ésta rama nos invita al siguiente editorial:

Elige una cuenta de twitter, al azar… Atiende a las personas y empresas que sigue ¿Hay algún científico? y ¿Cuántos deportistas puedes contabilizar? ¿Muchas marcas comerciales?

Aunque hayas escogido una cuenta de algún miembro de la comunidad científica, hay un alto porcentaje de probabilidades de haber encontrado entre sus seguidores a más de un o una deportista… y pocas o ninguna probabilidad de encontrar en las cuentas de los deportistas algún perfil de miembros de la comunidad científica. 

Con ello no queremos atacar ni  a las políticas de promoción de Twitter ni, por supuesto a la práctica del deporte (que recomendamos encarecidamente). Tan solo queremos poner de manifiesto de una manera simple y gráfica la situación previa que luego nos permita comprender por qué la mayoría de ciudadanos se indigne al enterarse que su jugador favorito “solo cobrará 10 millones más que la temporada anterior” y que sientan completa indiferencia al conocer que el presupuesto para el sistema público de ciencia, tecnología e innovación para 2016 crecerá un mísero 0,36%, (según el análisis de José de No, investigador del CSIC y José Molero, del ICE).

No aparecer en redes sociales (RRSS) no es una cuestión de estar o no “en la onda”. Estar presente en RRSS permite que el ciudadano tenga expectativas e intereses y con el tiempo quiera invertir su tiempo en conocer y crecer dentro de ese ámbito que va descubriendo en pequeñas píldoras a través de su Smartphone, tablet, ordenador…

El quid de la cuestión, realmente es otro…. Si las redes sociales no son más que softwares libres que se ejecutan por usuarios a lo largo y ancho del mundo haciéndose servir de los mejores y más audaces sistemas técnicos, ¿por qué es precisamente la comunidad que lo desarrolla y lo lleva a término una de las más minoritarias y excluidas de su medio?

Socialmente la ciencia ha generado rechazo frente al dominio de otras áreas en la inmensa mayoría de grupos sociales en los que cualquiera nos podamos ver envueltos. La red no tiene esos inconvenientes, internet y las redes sociales nos permiten ser libres y crecer en esos aspectos… ¿por qué entonces sigue siendo uno de los temas con menos impacto y menos repercusión en RRSS?

Generar tráfico y hacerlo accesible a otros compañeros de profesión, y sobre todo a aquellos que desconocen las áreas de actuación son pequeños avances que se traducen en interés social, en sensibilidad ciudadana, en eso que algunos llaman “ciencia ciudadana” (asunto del cual se podría escribir otro artículo)…

Acabar con la mordaza y poner amplificadores en los medios científicos es una ardua tarea nada sencilla de llevar a cabo e imprescindible para el crecimiento de profesiones vitales para el desarrollo y entendimiento del pasado, presente y futuro de la misma existencia. Un asunto que no es baladí y que en cambio parece que son demasiados los que toman como si de un juego se tratara.

Tener perfiles en RRSS no es una cuestión de moda, tener más o menos followers no es una motivación del ego, tiene una finalidad, un sentido y es un billete que se está desperdiciando, pues el viaje hace tiempo que partió. Está en ruta a una distancia alcanzable.. pero ¿por cuánto tiempo? ¿hasta cuando vamos a permanecer en esta soñolencia? 

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