¿Cómo ver la música?

Una de las cosas que más cautivan al ser humano es la música, pero ¿os habéis parado a pensar alguna vez que esas notas, esos armónicos, son vibraciones del aire?

Podemos oír porque nuestros oídos perciben los cambios de presión que producen las vibraciones de la onda sonora en el aire, convirtiéndolas a su vez en señales que el cerebro interpreta como sonidos. Son transmitidas por el aire, que en el caso de la atmósfera terrestre es algo favorable porque entre sus componentes se encuentra el oxígeno. Sin aire, no hay sonido. Estas perturbaciones del aire pueden ser desde una palmada, cuando se cae un jarrón de una mesa o los momentos en los que te vienes arriba y te pones a tamborilear la mesa con la canción que suena en tu cabeza.

¿Y cómo es posible que todas las guitarras de los rockeros del mundo suenen con las mismas notas? Fácil, los músicos afinan todos a partir de la nota LA, cuya frecuencia es 440 Herzios, variando la tensión y la longitud de las cuerdas de sus guitarras y manteniendo la relación de frecuencias existente entre las distintas notas, se consigue llevar este hecho a cabo. Cuanto menor sea la frecuencia, más grave será la nota. Y cuanto más larga es la cuerda, más grave es el sonido. Es por ello que un violín produce notas más agudas que una guitara y a su vez, un contrabajo más graves que la guitarra.

Ernst Chladni, considerado el fundador de la acústica, realizó un experimento en el cual fijó placas metálicas mediante un eje central y colocó un poco de arena esparcida, con el fin de producir el efecto estacionario y mediante un arco de violín, hizo vibrar la placa. El fino polvo se desplaza desde las zonas de vibración máxima hasta las zonas de vibración nula, por efecto de la gravedad. De este modo, el sonido puede verse.

Os adjuntamos un vídeo de un experimento algo modernizado con respecto al que realizó Chladni, pero que es igual de increíble que la música.

 

Estas figuras son algunas de las que pueden aparecer. Os animamos a hacer vuestra versión casera del experimento. Colocad una placa plana sobre un altavoz, o algo que transmita la vibración del sonido. Echad sal, e incluso si podéis colorearla le dará un toque más artístico aún. Y ya solo queda hacer sonar el altavoz con diferentes notas para ver el resultado.

Mandadnos vuestras fotos y vídeos con los resultados, ¡estamos deseando verlo!

Rocío Ayesa

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