Instrumentos de diagnóstico médico para el Tercer Mundo

En zonas subdesarrolladas en que la electricidad no siempre está disponible y los instrumentos de laboratorio tienen precios prohibitivos es necesario buscar soluciones baratas y no eléctricas. A eso se dedica el grupo de Manu Prakash en  la Universidad de Stanford, que hasta ahora ha publicado diseños para un microscopio, un laboratorio de análisis de fluidos y una centrifugadora que cumplen estos requisitos.

El primero de ellos, Foldscope (2014), consiste en un microscopio que se construye a partir de una cartulina, un juego de lentes y un led que ilumina la muestra, alimentado por una pila de reloj. Con este instrumento se puede amplificar la imagen entre 100 y 2000 veces, lo que da suficientes aumentos para detectar diversos parásitos, entre los que se encuentran E.coli  y los causantes de la malaria y la enfermedad de Chagas. También puede adaptarse mediante imanes para tomar fotos con un smartphone. Su coste está por debajo de un dólar (estadounidense) por unidad.

Ese mismo año propusieron un instrumento para llevar a cabo análisis en fluidos basado en una cajita de música modificada. Con una tarjeta microperforada se puede programar el experimento, que se hará depositando gota a gota del reactivo deseado en la cámara con la muestra. El prototipo constaba de cinco canales de fluidos y se puede usar para comprobar la calidad del agua in situ en zonas sin laboratorios próximos. Se espera que este instrumento, del que no se detalla su coste, sea mejorado en el futuro para abarcar un rango mayor de análisis, deje de ser un prototipo y se pueda emplear en países en vías de desarrollo.

Y, por último, a principios de este año, han publicado una centrifugadora hecha de papel, hilo de pescar y madera que no necesita ninguna infraestructura. El centrifugado es una técnica de laboratorio que consiste en girar muy rápido una muestra y sirve para separar fluidos con diferentes densidades. En el caso que nos ocupa, uno de los más interesantes es la sangre. Al hacer análisis de sangre es necesario centrifugarla para separar el plasma del resto. En el artículo, publicado en Nature Biomedical Engineering, describen cómo su prototipo de 20 centavos puede hacer lo mismo que una centrifugadora comercial de unos 700 dólares en el mismo tiempo o inferior, siendo impulsada sólo por un humano. Su funcionamiento está basado en un juguete infantil en que una pieza central con dos agujeros gira muy rápido al tirar de los extremos de dos cuerdas que atraviesan sendos agujeros.

Todos estos avances ayudarán a realizar pruebas diagnósticas en lugares subdesarrollados, y servirán también para acercar la ciencia a los colegios y otras instituciones de enseñanza.

Para despedirnos os dejamos un vídeo explicando el segundo invento y, para los muy entusiastas, los enlaces a los artículos científicos de origen, todo ello en inglés.

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0098781 (Microscopio)

https://arxiv.org/abs/1408.4874 (Análisis de fluidos)

http://www.nature.com/articles/s41551-016-0009 (Centrifugadora)

Un cordial saludo,

Guillermo Herráiz

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