La primera Astrónoma

Fuente: Wikipedia

¡Buenas tardes a todos! Al haber celebrado hace poco el Día de la Mujer y la Niña en Ciencia, hemos pensado que el post de hoy lo vamos a dedicar a la primera astrónoma profesional conocida: Caroline Herschel. Os vamos a contar su larga y productiva vida.

Caroline Herschel nació y murió en Hannover, Alemania. Vivió desde 1750 hasta 1848 lo que supuso una vida muy larga.

Durante muchos años trabajó junto a su hermano, William Herschel, construyendo telescopios como en sus investigaciones astronómicas.

Descubrió de manera independiente 8 cometas, de los cuales, a día de hoy, 6 llevan su nombre. A eso hay que añadir sus contribuciones en las mejoras de los catálogos estelares de la época llegando a añadir más de 560 nuevas estrellas.

Los primeros años

Nació en una familia de un total de 6 hermanos, 4 chicos y 2 chicas. Ella era la más pequeña de las chicas y, por ello, cuando su hermana se casó, sus padres previeron para ella un futuro en el que iba a ser la encargada de quedarse en casa cuidándolos. Al casarse su hermana, Caroline solo tenía 5 años así que las tareas domésticas caen sobre ella relativamente pronto.

Tanto ella como sus hermanos recibieron una educación reglada normal para los niños de la época, pero que en el caso de las chicas se resumía en saber leer, escribir, sumar y poco más. Su padre, como músico militar autodidacta, se encargaba de aumentar la educación de todos sus hijos con clases de música. Aunque este deseaba que Caroline aprendiese igual que los hijos varones de la casa, muchas veces las tareas de ella no lo permitían así que estudiaba música de manera menos regular.

Sus hermanos varones fueron animados a irse a otro país para no acabar en la banda militar. Sin embargo, para Caroline, lo que se preparaba eran clases de costura y cocina con el fin de que pudiese desenvolverse cada vez mejor con las tareas domésticas.

Cuando sus hermanos se mudaron a Inglaterra para trabajar como músicos, en numerosas cartas, Caroline les rogó que la llevasen con ellos, que la sacasen de Hannover. Finalmente, sus hermanos intercedieron delante de su madre (su padre ya había fallecido) alegando que la necesitaban y esta finalmente accedió. Así, Caroline emprendió su viaje a Inglaterra en el año 1772.

Primeros tiempos en Inglaterra

Con la llegada a Inglaterra, Caroline se enfrentó a nuevos retos. Entre ellos estaba el que debe aprender canto para poder dar conciertos junto a sus dos hermanos, William y Alexander. También tuvo que aprender un nuevo idioma y nuevas costumbres sociales para poder desenvolverse. Con el fin de poder llevar la casa de su hermano William, aprendió matemáticas básicas. En cambio, William se ocupaba con los conciertos y su organización.

Mientras tanto, Caroline alcanzó tanta fama como cantante, que le fue ofrecido un trabajo en solitario lejos de su hermano, pero lo rechazó por no querer que otro la dirigiese al cantar que no fuese él. A partir de este momento su carrera de cantante empezó a declinar.

Inicios Astronómicos

Para William, la astronomía empezó como un pasatiempo con el que ocupar sus noches, cuando las tenía libres, pero cada vez pasaba más y más tiempo observando los cielos y aceptando menos conciertos. Iba dejando el canto poco a poco y Caroline con él.

Cuanto más observaba, más cuenta se daba de que los instrumentos que había en la época, no eran ni de lejos perfectos y quedaba mucho cielo por descubrir. Empezó a construir sus propios telescopios, cada vez más grandes, por el método de pulir espejos. Durante un tiempo se dedicó a la construcción y venta de telescopios con el fin de poder ganar algo de dinero para poder mantener a los dos.

En 1781 William descubrió el planeta Urano pero, al no encontrarse con su hermana esa noche, se llevó el mérito del descubrimiento en solitario.

Con los telescopios cada vez más grandes, William empezó a necesitar alguien que le ayudase con el manejo de los mismos y Caroline fue la persona a la que buscó para la tarea.

Carrera astronómica

Todo ese trabajo como ayudante de su hermano hizo que en Caroline se despertase interés propio por la astronomía y ella empezó a querer hacer investigaciones propias.

Su hermano le regaló un telescopio específicamente para la búsqueda de cometas y es ese mismo telescopio con el que descubriría gran parte de ellos. Todos los descubrimientos de cometas, Caroline los hizo en la década entre 1786 y 1797. El primer cometa fue toda una sorpresa y fue William al que invitaron al castillo de Windsor para que enseñase el descubrimiento a la familia real aunque ahí lo presentó como el cometa de su hermana.

También fue él el que presentó el mismo cometa en la Royal Society de Inglaterra. Lo hizo como el cometa descubierto por su hermana pero que él confirmaba que los datos recogidos eran correctos y bien tomados. Cuando Caroline descubrió su segundo cometa, su hermano no estaba para presentarlo por ella a la Royal Society con lo cual fue ella la que tuvo que escribir al Astrónomo Real para comunicar su descubrimiento. En su carta, lo primero, se disculpaba por la osadía de escribirle directamente y solo entonces es cuando le comunica su descubrimiento. Caroline era una persona que conocía a la perfección las reglas de la alta sociedad inglesa y estaba decidida de usarlas a su favor para poder conseguir lo que necesitaba.

En 1787 obtuvo un sueldo anual pagado directamente por el rey Jorge III convirtiéndose así en la primera mujer en recibir un sueldo por su trabajo como científica en un momento de la historia en el que incluso los varones rara vez cobraban por su trabajo como científicos.

Junto con los descubrimientos de los cometas, Caroline también se dedicaba a trabajar con su hermano en la búsqueda y el catálogo de nuevos objetos celestes. Cuando su hermano empezó a buscar nebulosas en el firmamento, se dieron cuenta de que el catálogo del que se disponía en el momento, publicado por John Flamsteed era muy incompleto y, además, utilizaba unos sistemas de coordenadas diferentes para cada constelación lo que dificultaba enormemente el trabajo. Así, Caroline empezó a trabajar en un nuevo catálogo, mejorado. En él, dejaba el sistema de coordenadas con dependencia solo de la Estrella Polar y, además, añadió  una gran cantidad de estrellas que antes no se conocían.

Este trabajo culminó, con la publicación, en 1798 del “Catalogue of Nebulae and Clusters of Stars”  que contenía todas las estrellas observadas por Flamsteed, una lista de las erratas encontradas y más de 560 nuevas estrellas.

El trabajo en la observación y catálogo de las nebulosas fue publicado en 1802, bajo el nombre de William, como el “New General Catalogue”.  En él se nombraban 500 nuevas nebulosas y cúmulos como añadido a los cerca de 2000 que ya se conocían en la época. Caroline siguió trabajando en ese catálogo durante el resto de su vida pasando sus descubrimientos al hijo de William, el astrónomo John Herschel. A día de hoy muchos objetos astronómicos aún se nombran con su número NGC.

Últimos años y legado

Con la muerte de su hermano, en 1822, Caroline decidió volver a Hannover para pasar su vejez con lo que quedaba de su familia ahí. Ahí siguió con su labor de escudriñar los cielos y también con una labor de enseñanza de la astronomía hasta su muerte, en 1848.

En los últimos años fue cuando recibió la mayor parte de grandes reconocimientos por su labor científica, entre las cuales está la medalla de oro de las ciencias, otorgada por el rey de Prusia y el nombramiento como miembro honorífico de la Royal Astronomical Society de Inglaterra y la de Irlanda.

Actualmente, el cráter lunar C. Herschel lleva el nombre en su honor.

Para los que quieran ampliar su conocimiento sobre esta gran mujer, pueden consultar el libro: “The quiet revolution of Caroline Herschel de Emily Winterburn.

 

Marina P.

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