Del Bosón de Higgs a la píldora anticonceptiva, Elina Berlund

De encontrar el bosón del Higgs a reducir el consumo de la píldora anticonceptiva. Así son los últimos años de trabajo de Elina Berlund.

Por supuesto no es el “único método anticonceptivo” ni la piedra angular que vaya a cambiar las relaciones sexuales del mundo entero. Pero desde luego es más que llamativa la carrera  de la física sueca.

Si en 2012 Berlung estaba trabajando en el CERN en búsqueda del famoso bosón… en 2016 su nombre vuelve a la actualidad, tras un cambio radical decidido por la propia investigadora.

Tres años de estudio para concluir en un trabajo es capaz de determinar el proceso de fertilidad de la mujer con un 99.5% de efectividad. Un avance a la altura de la píldora tradicional o del propio preservativo. Con un gran avance con respecto a la píldora tradicional: no tener ningún efecto secundario. .

Lo mejor de todo, la aplicación no tiene ningún efecto secundario, y justo a la entrada de las mujeres requiere su temperatura diaria para trazar su fertilidad durante todo el mes.

Este descubrimiento se basa en algo tan básico como medir los ciclos de la mujer y reaccionar en función a ello, lo que se conoce como el método del ritmo. En principio básico es muy sencillo, al fin y al cabo solo hay algo más del 25% del mes en los que una mujer se puede quedar embarazada. Pero no todo debe radicar en no practicar sexo estos días o atiborrarse a hormonas para conseguir que el óvulo no sea fecundado.

La clave de Berlung ha sido emplear los algoritmos que ya utilizó para estudios como el del aclamado bosón y aplicarlos a los diferentes ritmos de cada una de las mujeres. Pero… ¿cómo?

Fácil (para una mente como la suya), a través de la temperatura corporal de la mujer. A lo largo del ciclo menstrual la temperatura de la mujer fluctúa. Tras la ovulación la temperatura aumenta en función de un aumento de la progesterona hasta 0,45 grados centígrados más.

Con el trabajo de Berlund el mes reproductor de la mujer se clasifica en días verdes (en los que no hay riesgo de embarazo) y días rojos (idóneos para concebir). Probado en más de 4000 mujeres con un rango de edades de 20 a 35 años, se estableció un porcentaje significativo del 99,5%.

Para contextualizar, el extendido uso del profiláctico tiene un 98% de efectividad y el DIU un 99%. Por tanto el sistema de Berlund tiene mejores cifras que éstos dos inventos tan populares.

El propósito de la física es encontrar una alternativa no química como método anticonceptivo. Pro supuesto que pueda ir acompañado de otros métodos para mayor seguridad o bien para evitar otro tipo de circunstancias como el contagio de ETS.

El único contra, difícil de registrar en una estadística es el nivel de constancia de cada mujer o de cada pareja en general para las mediciones de la temperatura y las anotaciones de los ciclos de cada una.

Se estima que con una buena praxis del sistema sólo 5 de cada 1000 mujeres resultarían embarazadas (sin desearlo) con este método, una tasa mejor que los resultados que ofrece la píldora tradicional. Aunque el riesgo de que la aplicación no se empleara correctamente el porcentaje bajaría sustancialmente hasta resultar 7 de cada 100 mujeres embarazadas, por lo que soportaría una eficiencia del 93%. Berlung no se rinde en aumentar la fiabilidad de su método y por ello sigue trabajando para perfeccionar la aplicación.

El proyecto continúa y cada vez cuenta con más científicos que se investigan para que todos podamos hacer sin riesgo a un embarazo no deseado, algo tan simple como copular.

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